jueves, diciembre 15

Calmate, Ceci

Últimamente estoy muy nerviosa, más que nada por el trabajo. Le digo a todo el mundo que soy una pastelera pero me estreso como si trabajara en Wall Street.
Lo peor es ver cómo la empresa donde trabajás se está desmoronando, y que todo lo que te esforzaste, y todo lo que creciste, no sirvan de mucho. Es horrible la nebulosa: no saber lo que va a pasar. Y que no te paguen, ni hablar.

Ayer fui al médico: tengo gastritis.
Pastillas y jarabe feo, dieta, noches sin dormir por el dolor de panza, pero hoy fui de nuevo al trabajo.

Iba en el colectivo con la ventanilla abierta y un poco de dolor de panza, pensando en qué sería de mi trabajo... cuando me cae una flor de tilo entre las manos.

Los árboles me siguen acompañando.

Bueno, voy a tratar.

Ya en la pastelería me tomé un té de tilo (no de ese; la flor la guardé), para luego enterarme de que hoy era el último día de trabajo, "al menos por un tiempo".

Otro té, y ...¡no me importa nada! O sí: me importa que en unos días me voy a mi pueblito. Eso sí que me hace bien.

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